BOBBY GENTRY

The Delta Sweete

(Capitol, 1968)

Huyendo de las cansinas listas de los cien mil Schindlers que proliferan por estas fechas para restregarnos por la cara las beatíficas salvaciones de lo mejor del año desde distintas tribunas (otra manifestación más de los monstruos que genera el sueño del ego, que no de la razón, de la razón ni por asomo, porque cada uno tiene la suya y la alimenta con lo que tiene más a mano en la nevera, y por ahí hay neveras que cobijan noches muy oscuras), huyendo de lo último ultimísimo y lo evidente evidentísimo, hemos preferido inaugurar el año, contra todo pronóstico, con una diosa. Una diosa, Roberta Lee Streeter, alias Bobbie Gentry, de la que ya hablamos en su día, sin pretenderlo, por estas mismas páginas, al reseñar el disco Choctaw Ridge: New Fables From the American South 1968-1973, en la que dábamos fe de su importancia seminal (en aquella reseña, prácticamente, solo hablábamos de ella a partir de esa obra maestra del «gótico sureño» que es su mítica «Ode To Billie Joe», canción de su primer álbum, oda a la indiferencia y a la dureza de la vida campestre, de la que surgía, por cierto, el título de aquel recopilatorio que se abría, como no podía ser de otra manera, con la voz y el acento inconfundibles de la Gentry narrando aquello de: «Era el 3 de junio, otro día somnoliento y polvoriento en el Delta, / yo estaba cortando algodón y mi hermano empacaba heno. / A la hora de la cena lo dejamos y volvimos a casa a comer. / Mamá gritó por la puerta de atrás: “Recordad limpiaros los pies”, / y luego dijo: “Tengo noticias de esta mañana en Choctaw Ridge. / Billy Joe MacAllister saltó hoy del puente Tallahatchee”. / Y papá le dijo a mamá mientras pasaba las alubias carillas: / “Bueno, Billy Joe nunca tuvo ni pizca de sentido común; pásame los bollos, por favor. / Todavía me quedan cinco de los cuarenta acres por arar”.»). El disco que hoy reseñamos para abrir el año fue el que sucedió al exitazo de aquella balada del álbum con el que debutó por todo lo alto. Editado a los seis meses de los fastos del anterior, no obtuvo, ni por asomo, un éxito comercial parejo, porque ella, lejos de querer repetir la fórmula, dando un salto casi tan suicida como el del protagonista de su célebre oda, metió mucho pantano y una buena dosis del jazz de la Costa Oeste de Shorty Rogers (aparte de algún que otro tinte psicodélico que, en su día, irritaría al purismo zombi de los fiscales de turno), aireando el sentimiento más puramente acústico de su debut, y, además, sorprendiendo al personal con un álbum casi conceptual y multifacético, con perdón de la expresión. El título juega con el doble sentido al que se presta la palabra «sweete», que alude tanto al de chica guapa/beldad sureña, como al de la estructura musical de suite en la que está concebido el disco. La cabaña que aparece en la cubierta, sobre la que aparece superpuesto el bello rostro de Gentry, es la cabaña de sus abuelos, lo que queda de ella, allá en Woodland, Mississippi, donde se crio, puro sello de denominación de origen, ilustración del ciclo en medio tiempo de ilusión, tristeza y pérdida que domina la segunda mitad del disco. Un disco crucial, fecundo, imprescindible (me agotaría vomitando adjetivos para subrayar su importancia) que en la edición especial (deluxe) que saldría en CD en 2020, que es la que desde aquí recomendamos vivamente, aparte de la versión en mono de los doce temas del álbum original y diez bonus tracks de demos y versiones alternativas (dos de ellos inéditos) incluiría una nueva mezcla en estéreo hecha directamente de la grabaciones originales de cuatro y ocho pistas que suenan a gloria bendita. Y, a modo de guinda, para terminar, añadiremos a la presente recomendación, ya que estamos, el álbum Bobbie Gentry's The Delta Sweete Revisited que sacaron los Mercury Rev, la banda de Buffalo, en 2019 (Partisan Records). Un rendido homenaje, canción por canción, al álbum mítico, con la única diferencia de que el tema «Louisina Man» es sustituido por la colosal «Ode to Billie Joe» que cierra el disco con la inmensa Lucinda Williams al mando. En el álbum colaboran también Beth Orton, Norah Jones, Margo Price, Marissa Nadler y Phoebe Bridgers, entre otras. Fastuoso todo, y me quedo corto. No creo que haya mejor manera de empezar el año. Feliz 2026, familia. ¡Seguimos!