MR INBETWEEN

 

Se supone que si pinchamos un globo terráqueo con una aguja y la primera incisión la hacemos en España, la punta volverá a aparecer en Australia.
Que yo sepa, solo tengo un par de colegas que han estado en Australia.
Uno es mi primo JAIME, que después de pasarse un año dando vueltas por aquellos lares, me lo describió como el país con la gente más rara que había visto en su vida.
Siempre de bronca en cuanto bebían.
Corrían los años 90, el hombre, para ganarse la vida, curró vestido de koala repartiendo publicidad en un centro comercial, en una fábrica de cerveza que funcionaba las 24 horas del día, en un festival de cine cuyo tema central giraba alrededor de las cucharas…
El otro es mi colega PUNKO, tatuador de profesión, que ha estado en Sidney unas cuantas veces en los últimos años currando en convenciones de tatuajes.
Él me la ha descrito de una forma completamente distinta. Como una país súper-moderno y organizado. Con peña de gran tamaño y de lo más educada.
MR INBETWEEN se puede decir que va un poco de esas dos visiones, de cómo el personaje central, RAY SHOESMITH, combina su curro de matón con ser padre divorciado de lo más atento con su hija y colega de sus colegas.
Seis episodios de veinticinco minutos de puro humor negro, creados e interpretados por SCOTT RYAN, actor que no conocía de nada y cuya sonrisa, después de ver la serie, no voy a olvidar ni de coña.
Cuando veáis MR INBETWEEN sabréis por qué.
FX en la emisión americana y SHOWCASE en la australiana, aquí se puede ver la serie enterita en HBO.
De lo mejor que he visto en mucho tiempo, así que, sin duda, voy a seguir indagando a ver qué pasa con las series en nuestras antípodas.