AMERICAN AQUARIUM

Wolves
(Independent, 2015)

Tengo un amigo que sabe mucho de esto. Me dice que prefiere seguir en el anonimato, así es que aquí y en lo sucesivo me referiré a él como «mi amigo el entendido» o «el entendido» a secas. Pues bien, «mi amigo el entendido» afirma rotundamente que este es, sin duda, el disco del año. Hay que decir que en lo que va de año ya le he oído decir lo mismo, y con la misma rotundidad, de al menos otros seis o siete discos, pero no le digo nada (por lo de su amenazante rotundidad y porque sé que si se lo digo se va a deprimir honda e inconsolablemente y luego no va a haber quien le aguante). Pero lo cierto es que con estos Wolves la banda de Raleigh, Carolina del Norte, se sale del mapa. Estrenan sello y han grabado en Asheville, tierra de F. Scott Fitzgerald y de Thomas Wolfe. Eso repercute. Coincido en que puede que sea su mejor disco hasta la fecha. Dice «el entendido» que el siguiente paso lógico solo puede ser la disolución de la banda y el comienzo de la carrera en solitario de su líder, BJ Barham. Ya veremos.

JAMES McMURTRY

Complicated Game
(Complicated Game, 2015)


«Cariño, no me grites cuando estoy limpiando la escopeta». Así comienza el primer tema del noveno álbum de estudio de James McMurtry. 12 nuevas canciones como 12 nuevos relatos breves de puro realismo sucio y descarnado de quien vuelve a destacarse como digno heredero de su padre, el galardonado escritor texano Larry McMurtry (Paloma Solitaria, Hud, La última película…). Inmediatez de porche trasero. Historias periféricas de perdedores y carreteras solitarias. Mucho más acústico que sus discos anteriores y con presencia destacada del banjo. Obra maestra. Claramente, los pecados de los padres los heredan los hijos (aún no hemos escuchado el disco con el que ha debutado el nieto, el hijo del hijo, Curtis McMurtry, ya os contaremos si es o no también digno heredero de «la vieja religión»).

JOE FLETCHER

You’ve Got The Wrong Man
(Wrong Reasons Records, 2014)

En este disco el bueno de Joe se desembaraza de sus Wrong Reasons y graba sin banda, de un modo descarnado. El resultado es brutal. Parece una de las viejas grabaciones de Lomax. Grabado en la carretera, en múltiples localizaciones de su Nashville natal. No hablamos del Opry, ni del Ryman, ni del Country Music Hall of Fame. Es el Nashville de la puerta de atrás. El Nashville oscuro de los moteles residuales y los vertederos. Crudo y grumoso. Las fotografías de la cubierta son del grandísimo Joshua Black Wilkins, otro pajarraco del que nos ocuparemos más adelante, y la música suena exactamente a lo que se ve en las fotos. El tatuaje de Woody Guthrie es una auténtica declaración de principios. Disco árido y polvoriento. Escúchese con un buen vaso de moonshine.